El dragón del sol 16

Ricardo




¿Quién era ese sujeto con el que Tom Tom hablaba todos los días?  

Trabajaba en Bombardier como practicante en el área de producción. Sus labores, como la de casi todos los practicantes, eran variadas y amenas. Iban desde tomar tiempos en la planta, realizar tablas en Excel, elaborar seguimientos de control de calidad, entregar documentos y mandar correos electrónicos a proveedores y clientes. Ese día, cada minuto que pasaba era una tortura para Ricardo Quintana, quien se rascaba la barba ansioso y miraba su celular cada cinco minutos.

"Estuvo en línea hace 5 minutos y no fue por causa mía"

Era desesperante pensar que Tom Tom pudiera estar hablando con alguien más que no fuera él, pero era peor que no hubiera respondido sus mensajes todavía. A veces, Ricardo se imaginaba una serie de múltiples eventos (en su mayoría desastrosos) sobre por qué la chica no respondía. Se la imaginaba feliz, sonriendo tan campante mientras hablaba con otro. Otra veces pensaba que estaba tan ocupada en sus diversas actividades que no se tomaba el tiempo de responder.

"Quizás sólo se limita a leer los mensajes. No hay nada de que preocuparse."

Pero por más que intentaba tranquilizarse no lo conseguía.

Siempre había sido así, desde que la conoció en sus primeros andares por la preparatoria. A Tom Tom no le gustaba rendirle cuentas a nadie ni sentirse atada en un relación. Vivía bajo un régimen de eleutheromania y nadie intervenía en ello. Quintana detestaba esa actitud y no se cansaba de reprochárselo.

"Es que me gustas tanto."

Esa era su frase más recurrente y creía que podía utilizarla para cualquier situación. A Tom Tom le molestaba y él lo sabía: "Quizás si fuera un poco más como mi hermana". Muchas veces había pensado en esta idea, le parecía excitante imaginar que Valeria pudiese ser más como Cecilia. No habría más discusiones en caso de que respondiera o no un mensaje, mucho menos por falta de cariño, tampoco habría necesidad de tanto drama para demandar su atención. En resumen, su vida sería mucho mejor si ella fuese más como Cecilia. 

"Está en línea...."

A pesar del desastre que representaba en su vida, Tom Tom era un simbolismo clave en todas sus facetas. Valeria compartía gran parte de las épocas de su corta existencia y su relación se asemejaba más a una vetusta cómoda de recuerdos que a un noviazgo. Dentro de la cómoda había un nivel por recuerdo, unos eran más antiguos que otros y algunos más apegados y críticos. En especial, había un repertorio que Quintana guardaba en su aforo más sagrado, y que quizás, como fruto de sus perversiones polimorfas, no dejaba que nadie lo contaminara, ni siquiera Cecilia. Había sido un invierno  frío en Europa, un semestre de baja carga académica y un mundo entero que se extendía sobre sus pies. Así los habían observado muchos, como dos incautos salidos de una ficción magra, su mejor amigo, Nieves, era el principal responsable de aquella construcción hipertextual. 

"Sería mejor estar besándonos en el vochito ahora mismo"

Y es que su intimidad era de los trofeos más grandes de Ricardo, un récord olímpico digno de un medallista de oro. Había demorado casi seis meses en que los besos apasionados tocaran su puerta, un año para que le permitiera tocarla y dos para beber el fruto de su inocencia. El semestre en Europa, por supuesto, había sido la orquesta maestra para tal logro. Quizás fuera esta la razón de su apego, Tom Tom era como un vino joven que le impregaba los labios de anhelos e inocencia, Cecilia, por el contrario, lo deleitaba con un sabor más agrio y robusto. Eran estas diferencias las que lo hacían volver siempre a ella, después de estar afuera en la lluvia, empapado y frío para volver al calor de su casa. 

"¿Te casarías conmigo?"

Hablaban sobre ello con mayor frecuencia. El fin de su vida académica les pisaba los talones con ansias y la concepción del "futuro" se volvía cada vez más real. ¿Qué pasaría después?  Una pregunta insistente en la mente de Ricardo. No tenía ni la más remota idea, ni siquiera una pista de cómo sería su vida con ella en un ambiente menos controlado. Podrían permanecer en ese estado un año o dos más, pero sabía que tarde o temprano el deseo de casarse sería mayor. A pesar de todo, Tom Tom siempre le había advertido que el matrimonio no estaba en sus planes aún. 

"De nuevo habla su espíritu libre." 

- Eso no responde mi pregunta. No es una petición formal. Simplemente quisiera saber si te casarías conmigo.

"Por supuesto que sí."

Ya no había vuelta atrás, Ricardo estaba totalmente encaprichado con Valeria, y a pesar de que su deseo seguía a Cecilia todo el tiempo, en verdad sentía un inmenso cariño por Tom Tom.

"Escribiendo..."

Ansioso tomó el celular, no era capaz de perderse un momento tan bello como este. Fuera lo que fuera, quería saber lo que estuviera escribiendo, siempre disfrutaba ese momento y permanecía así, pegado al teléfono para saber si se dignaba a mandarle algo. En esta ocasión no fue la excepción y las palomitas azúles volvían a jugar con él.

"Yo también te amo, amor :*"

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