Mas me gustas





Esta no es una lista, es un manifiesto de demencia.

Y es así, un día me surge la voluntad de aferrarte en un ápice de locura, en una  quimérica conciencia que me despoje de mí. Mi contrato es muy simple, no te pido un intercambio cordial, te pido la fruta en el más bello clímax, los labios que miran y los ojos que besan como gotas el cuerpo. Yo sólo te pido que un día; de repente y por sorpresa, me invadas con infinitas sonrisas, con retazos de tela que decoren la superficie de mi eterna confusión.

Entiendo tu negación, mas si yo te dijera y te confesara mis motivos, quizás hallaras en este matiz la coartada perfecta de mi capricho. Me gustas... me gusta esa obsesión que tienes de perfeccionar cada detalle, cada esquina y cada vértice en cada saliente. Me gusta cuando te ríes en prosa y en verso. Me gusta tu trazo y tu tono, tu parábola y tu tangente. Me gusta tu nariz y ese sensor delicado capaz de catar todos los sabores del mundo.

Mas si yo te dijera, quizás justificaras mi desvarío. Y es que me gustas,  me gustan tus impulsos que colisionan como perlas al viento. Me gusta la picardía de tu ironía y el sarcasmo de tu sonrisa cortés. Y si me aceptaras, quizás alabaríamos una dialéctica de frío y calor, de positivo y negativo, de raíz y potencia. Y es que es así, un día decido buscarte porque no encuentro otro modo de ser, es tan inevitable como tus ojos que devoran libros y letras, orgasmos visuales que estallan sin inicio o final.

Yo sólo sé que me gustas y que me gusta cada pestaña y noción de ti. Como tu cinefilia desmedida y la necesidad que tienes por entenderlo todo. En ti no existe la calma, sólo tu mente de serpenteantes razonamientos, tu índole de barreno y dinamita.

Entiendo si no lo quieres, pero no tengo opción. Me gustas, me gusta lo máximo esplendoroso y lo mínimo maravilloso de tu silencio disperso, la tranquilidad de tu diálogo y el axioma de tu parafernalia divina. Me gustas tan simple y tan compleja a momentos.

Me gustas como una taza de té, como a uno le gustaría ver la lluvia dentro de un cuarto con luz de pilar y de rosas. No sé si lo sepas, mas me gustas por poco y por lo mucho que aún me hace falta saber de ti.