Más amor, por favor



Eso sí era unidad, ese era el verdadero significado de reciprocidad. Aún se escucha el fulgor y el desconcierto mezclados en proporciones casi simétricas. Aún se siente la fuerza del sur y la sangre caribeña que retumba descollante a través de voces chispeantes. Aún vive el desapego ferviente que se eleva sobre el cielo raso anunciando la inmortalidad de esta incuria bohemia. 

Esto era como la noción y los conceptos, la conclusión de largas discusiones que resolvían en la ambigüedad, la nada como un absoluto inmaculado. Las juergas tenían que ser así, un intercambio de múltiples sentidos y direcciones, inesperados contactos a las 3 de la mañana, un monitor palpitante, y un móvil que filmaba durante varias horas.  Nada podía ser más trémulo que aquello que se expandía como la luz de una fogata dentro de una cueva, un departamento sucio con cajas de cerveza y comida. Qué fatigante...qué extraordinario que todo siempre tenga que ser tan figurativo.

Pero aún así continúan, aún así permanece estática aquella autarquía de emociones y risas. A pesar de la apatía y de la incertidumbre, la luz se sigue apreciando en cada uno de los ojos de aquellos muchachos. Incluso cuando se les mira, todavía se retrata a un grupo de personas indecisas e inestables que fingen que nada de esto en realidad es importante, que este cariño está sobrevalorado. Y así tiene que ser...

Al final, aun después de sublevar su importancia, se seguirá escribiendo con orgullo en diversos muros y paredes del mundo esta frase gastada que ahora cobra un nuevo significado:

Mehr Liebe bitte.
Plus d'amour s'il vous plaît.
More love please. 
Más amor, por favor.