Mi huida sin Tom-Tom {ficción}


Este viaje que emprendo hoy, quizás sea el más hermoso y sustancial que haya hecho jamás. La arena que se escurre áspera sobre los dedos de mis pies cansados, me recuerda en cada uno de sus granos salados el irreversible hecho de haberte perdido. La gente aquí me mira con sabor anodino, ácidamente como el valor de mis palabras ahora que te escribo, como en aquellos tiempos cuando caminábamos juntos y simulabas no comprender la naturaleza sugestiva de mis proposiciones ignotas. Y es que era así, me preguntabas de todo, nos mirábamos extraños pretendiendo sentirnos Dioses, tan sólo bastaba con que me pidieras explicaciones y abrías esos ojos enormes tratando de comprender lo que hablaba, passé maudit et cassé. Al final, nos observábamos de nuevo siendo dos extraños que podían confiarse la vida y la muerte en un parpadeo efímero.

Confieso que aún guardo tu sonrisa hipócrita dentro de mi cartera, vestigio de una gran devoción y que sin pudor decía que me querías. Huí, suspiramos y supimos que algún día el momento se vertería sobre una copa con un cordial adieu y que se crearía un nuevo tipo de cándido convenio entre nosotros

Ahora estoy aquí, en esta vieja playa que me besa los talones con la altivez del rey prócer que protege a su pueblo, con el mismo desprecio con el que la vida atiende a los ancianos en sus cotidianos andares. Camino cansado en dirección a aquella milenaria cumbre de rocas, allá en donde los oriundos colocan todos los días esa marisquería apestosa, donde los dueños aseguran que el pulpo no sufre la muerte y que esta misma es resultado de la costumbre de su incesante caza. Aquí, a lado de este estanque tan visitado por locales y extranjeros, descubrí por qué los peces juegan contra corriente. Es todo un ritual, primero se juntan por parejas, es hermosísimo ver cómo dos amantes de vertebrados acuáticos fusionan sus colores en una danza zigzagueante. Luego apuntan sus trompas en dirección a la fosa que se forma entre las rocas, y justo después de que el mar los arrastra con displicencia hacia el interior del abismo, los pequeños peces comienzan a nadar a toda velocidad en orientación opuesta a la fuerza de las olas. Y es así como permanecen en ese repique violento, tantas veces como la fuerza del mar les permita seguir jugando.

¡Oh Tom-Tom! lamento que tus ojos no puedan mirar cómo es que los cangrejos huyen indefensos sobre la explanada hirviente de la playa, rasgando con sus pequeñas tenazas hoyitos en la arena, preocupados como tú y yo con una carcasa encima que los protege de sus justificadas preocupaciones. El tu et je, obscurcis par la malédiction d'une amitié condamnée, florece ridículo de nuevo. Y sé que algún día llegará la noche luciéndote con su manto plateado y tus pantalones rojos, y sé que sin pensarlo aguardamos curiosos ese momento, ajenos ante la realidad que nos rodea, ambos esperamos reencontrarnos inocuamente por causa de algún factor fortuito.

¿Y qué estarías pensando? No sé si era el objetivo de mi huida renacer como una orquídea marchita, pensando que encontraría le motif parfait de me rester, pero no lo fue, descubrí tantas cosas nuestras, y todos los recuerdos se movilizaron dando origen a nuevas perspectivas que aquel muchacho idiota no pudo percibir. Y no es que estuviese enamorado o apasionado, tan sólo disfrutaba escondiéndome debajo de tus manos para sentirme seguro. Eras una hoja en blanco y yo fui el escritor de esta historia en  cada abrazo tuyo.

Y volverá, porque ahora conozco la paz que antes me atosigaba con pensamientos confusos y encrespados. Volverá porque he renacido en esta huida tan llena de luces nobles y momentos fastuosos. Il tournera l'ombre devenue en lumière, avec une manière distincte pour compter une nouvelle histoire.  Regresará el deseo convertido en virtud y revivirá transformado el sentimiento en una noción sin pretensiones amorosas. Volverá después de mi huida, porque ya he conocido la dicha ahora en este lugar de otrora y he encontrado nuevos caminos. Regresará la luna sobre tus cristales y la señorita Rivadeneira resurgirá vestida con pantalones verdes, ambos reiremos al recordar cuántas veces se preguntaba cuánto tiempo era necesario para olvidar a una persona.

fotografía: especial