Protocolo para otorgar una premiación



Los pasos para otorgar una premiación son muy variados, sin embargo, sin importar el giro o la temática, existe un Protocolo Universal que describe los pasos de esta gazmoña ceremonia.

Para comenzar, y para el deleite de los invitados, asegure que la decisión del jurado ha sido difícil de tomar. Con adulaciones inútiles, reconozca el trabajo de todos los participantes del evento, si es posible, alardee sobre la ineptitud de los otros con paradójica elegancia. Cuando escuche la primera ola de aplausos, mencione con descaro que el esfuerzo de los menos afortunados ha sido valioso para la competencia, incluso puede incentivar a los derrotados con algún tipo de ofrenda irrisoria. En Latinoamérica, por ejemplo, suelen darse premios de consolación, en algunas ocasiones consisten de artificios lingüísticos, especulaciones sobre lo que el equipo pudo haber hecho y no realizó.

Si está dando su discurso en México, recalque aquellas cualidades prescindibles y ajenas al campo de batalla, un ejemplo preciso es vanagloriar a los vencidos hablando sobre su valor y su pasión, aun cuando estas variable no sean importantes dentro del ámbito. Todo lo expuesto, claro, con el objetivo de subestimar los déficits e incapacidades de los que han perdido.

Finalmente, sin dejar el hábito cortés ni ceder ante la opinión pública, realice la entrega de tan aclamado premio. Sonría con cínica osadía, gozosamente entregue al ganador el reconocimiento anhelado. Al finalizar la ceremonia, olvídese de la decepción de los fracasados, al final de cuentas, ellos sólo son unos cuantos más del montón.

fotografía: especial.