I looked her crying



"...tal escena únicamente podría indicar que el primer caso siempre es el más socorrido por las plazas humanamente vacías, inundadas de recuerdos, abrigadas por la luna y sumer +gidas en silencio."

Entonces, un encuentro presagiado sólo en sueños aterradores, fue presenciado por un par de ojos incautos. Un giro accidental evidenció la triste escena: ella ahí, sola, postrada en aquella fuente de los recuerdos que, dependiendo el humor, hieren o endulzan el día y que tal escena únicamente podría indicar que el primer caso siempre es el más socorrido por las plazas humanamente vacías, inundadas de recuerdos, abrigadas por la luna y sumergidas en silencio. Y en esa escena, pudiendo fungir únicamente como narrador, mi corazón se desmoronó al igual que una galleta que de niños nos deleita, y que al pasar los años, tras el malestar del dulce, dejamos sobre un paño: seco, olvidado; sólo para que en el momento en el cual se recuerda que éste existe, lo tomemos y en un último contacto se desmorone y fluya con el viento, desprendiéndose de la mano que lo sostiene, alejándose por completo del pasado..

Con razones suficientes; vamos, ¡justificables!, la distancia es pre-requisito. Una realidad cuya represión poseía cierta validez, logró que el espacio entre la presencia y la acción ipso facto fueran aspectos puramente especulatorios, un simple capricho de la imaginación; mis manos fueron atadas para socorrer al encuentro y buscar la razón de tal agravio; la duda no fue disipada, sino, alimentada por la incertidumbre de una geografía compartida y el tiempo fracturado..

Y así, la agonía creciente terminó por agonizar en ella misma, finalmente perecer. Ahora guardo millones de silencios, pues si un recuerdo vive es por la memoria. Y ahí, atormenta o deleita al memorama diario..

Vivo con un frustrado ego caritativo; el instinto interesado en el bienestar ajeno, lastimado; y más que herido, muerto. Cual zombi, la escena perturba mi sueño. Un error sincero; el ego herido, pero desinteresado en cualquier tipo de recompensa, pensó en ella, y la dejó sola en su sufrimiento. Y fue lo mejor, no para mi deseo altruista, por su puesto; lo mejor para su corazón herido, que probablemente, se hubiera desmoronado con la intromisión de un individuo ya tan ajeno a él; ya tan desterrado, tan olvidado, tan suprimido. .

*Fotografía: Especial