La reglas del juego


Seré claro, pero no complaciente. Tampoco esperes que no te hiera con mis palabras, esas falsas y adornadas ofertas repletas de fariseísmo y disimulo. No esperes escuchar mojigatería de mi boca, ni siquiera un alivio en mi voz.  

Estableciendo las reglas del juego, no me mires con la expectativa que te hable como aquellos que te realizan tantos juramentos y que aseguraron bajarte el sol y las estrellas.

fotografía: Contratiempo