Nostalgia

El sentimiento de alegre tristeza.



"Deberíamos usar el pasado como trampolín y no como sofá."- Harold Macmillan.


Todos alguna vez hemos estado despiertos en medio de la noche, dando vueltas en la cama sin poder conciliar el sueño. Pensando que el mundo tal vez ya no es como era antes, que el pasado borroso y lejano era de ensueño, y que la realidad ahora parece abrumadora. Los recuerdos son parte del ente que se conciben de un modo fortuito, nadie sabe lo que un día va a pasar ni cómo se dieron la cosas; pero en ese modo azaroso de construir recuerdos, el ser humano se convierte en presente. 

Dicen que el destino no existe, que todo ocurre de un modo contingente, pero ¿será cierto? y de ser así ¿por qué a veces ocurren eventos, conocemos personas y lugares como si ya estuviera escrito? 

Caminar por la calle, sentir el sol sobre nuestro rostro, el viento que sopla siempre de un modo distinto. Recorrer los lugares en donde crecimos, los lugares en donde vivimos alegrías y tristezas, y la tristeza al saber que las cosas ahora han cambiado, que el piso es diferente y que las personas que estaban ahí ahora son distintas. Los seres humanos somos como gotas de agua que se escurren sobre un espejo, mientras más caemos más nos deformamos, más diferentes somos. ¿Qué es la vida si no pudiéramos recordar? 

No vivir en el pasado es inexorable, porque a pesar de todo lo que ahora tengamos, con todo y el presente que vivimos siempre quedara esa espina, esa reminiscencia de nuestros momentos de oro, alguna salida, un momento de gloria que nos dio fuerza y carácter. Recordar y saber que el pasado es inmóvil, que no lo podemos revivir o modificar nos llena de nostalgia, ese sentimiento de alegría y melancolía que nos motiva a tomar una hoja de papel y escribir alguna historia, y a veces ¿por qué no? un cuento.

Una situación jamás se vive igual dos veces, inclusive cuando intentemos instaurar los mismos escenarios, el tiempo siempre juega con una táctica maestra, nos recuerda que cada día nos hacemos más viejos. La nostalgia es  un escape momentáneo de la realidad, ese lugar que guardamos en lo más profundo de nuestra esencia, todos tenemos ese espacio ocupado, todos nosotros hemos guardado una verdad en nuestro aforo, en esa prolífica parte del alma donde se engendran los motivos. Motivos...

A veces acontecen eventos inesperados, cosas que cambian en un sólo segundo nuestras expectativas, nuestros sueños, ideales e inclusive; nuestros planes de vida. La circunstancias dan origen a diversos contextos y nuevos universos se convierten en lo que somos hoy. Existe un motivo por el cual pasan las cosas; y aunque resulte ser lo que menos esperábamos o queríamos, igual puede ser maravilloso. La nostalgia es entonces, un indicador que nos muestra lo que somos, un momento de reflexión que nos recuerda que tenemos una premisa de consuelo  el axioma de un futuro incierto que siempre nos puede sorprender con nuevas personas, amigos, sueños y metas.

Recordar y sentir nostalgia es un acto que nos enseña a amar, aprender a mirar el entorno con otra perspectiva, identificarnos; pero sobre todo, la nostalgia es la base con la definimos nuestra existencia.