Cúspide del Cielo {10° capitulo}


Nala. Vida 4.


¡Estoy flotando en un espacio azul con destellos de arcoíris! Cierro los ojos y aspiro el aire de mi viaje a la Tierra, regreso después de un par de años, Cecilia ya es toda una mujer joven, aún no tiene muy claro qué es lo que quiere en su vida, y yo estoy decidida a demostrárselo, su destino y simple misión: “cambiar al mundo con palabras”.

Los pasados dos años me dediqué por completo a entrenar almas en Cúspide, enseñarlos a no temer y a esperar lo peor al llegar al mundo, saber qué hacer en muchas situaciones, pues no quería que regresaran sin ánimos de volver allá, cuando teníamos tanto trabajo por hacer. Al tomar la decisión de volver a la Tierra, Fugaz, aquella alma que rescaté de una coladera regresó feliz, pues logró su misión con su humano y tomó mi lugar en lo que yo regresaba.

Llegué una hermosa mañana de abril a la Tierra, nació en un terreno baldío, “tierra de nadie”, pues todo mundo se deshacía de las cosas que ya no necesitaba y las depositaba en ese enorme páramo de suciedad, si prestabas atención te darías cuenta de que cada cosa que estaba abandonada en ese terreno tendría una historia que contar: un viejo sillón roído por las ratas, un televisor estrellado, algunos vidrios rotos esparcidos por todo el piso, una mota de sangre seca que te provocaba escalofríos al pensar que atroz situación la derramó.

Mamá era pequeña y muy delgada, extremadamente frágil y sólo la tuve por unos meses, pues un día alguien la acorralo en una esquina y la mataron a patadas, yo sé que es difícil para ustedes, mis queridos y sensibles humanos que han vivido todo este recorrido conmigo, escuchar de mi boca atroces palabras de muerte, muerte de una criatura inocente que no hacia más que robar un poco de comida para sus pequeños cachorros. Pero el mundo y su sociedad está llena de porquería, que hay que  combatir, y la única forma es, demostrarles el dolor, tienen que aprender a ver el dolor con los ojos del alma, ¡deténganse un momento, ya basta de vivir en esos mundos abstraídos de la realidad que los rodea! están perdiendo su esencia, explotando animales de carga, animales golpeados y asustados en un circo, animales cazados por sus exóticas pieles, somos almas, y entiendan que si pudiéramos expresar con palabras lo que sentimos, lo haríamos, pero sólo ustedes, esa pequeña fracción que se ha tomado unos minutos de su acelerada vida para observar, y para escuchar esta historia, sólo ustedes pueden hacer algo por cambiar la mentalidad de la sociedad, no importa si logran hacer reaccionar a 1 humano o a 1000, lo importante es hacerlo y no callarse.

Todos mis hermanitos y hermanitas, 6 en total, murieron, intenté de todas las formas posibles, pero no lo logré, y esa fue una decepción y tristeza que a pesar de hacérmela pasar fatal por unos días, juré no volver a permitir que ocurriera en otra vida, lo intentaría a la segunda potencia la siguiente vez, daría más de mi.

Esta vez fui hembra, era la primera vez que tenía un cuerpo de este sexo, las emociones se sentían diferentes, era como si todo fuera más profundo, el miedo me paralizaba por momentos, a pesar de haber ya tenido otras existencias en las que aprendí a afrontarlo, me sentía frágil y sólo quería correr hacia Cecilia para que me protegiera.

Llegué una tarde de los primeros días de junio, ella estaba afuera, tenía ya dos años sin verla a los ojos y me sentí plenamente feliz cuando la vi. Ya era una chica grande. Ella giró y me observó.

-Creí que ya no volverías, ¿Por qué has tardado tanto?- dijo mientras se acercaba despacio y me tendía la mano para hacerme saber que no me lastimaría

Yo estaba temblando y ni siquiera sabía la razón, yo la conocía, sabía que jamás me haría daño. Tardamos 1 hora y media en que mi miedo cediera y yo aceptara que me acariciara, me tomó entre sus brazos y me llevo a casa.

-Nala será tu nombre ¿te gusta?- pregunto mientras me rascaba las orejas y en un susurro, casi inaudible me decía –te extrañé tanto y te quiero tanto alma traviesa-.

fotografía: weheartit.com