Deseos: "El ego grita, el corazón susurra"

El ego acapara un lugar privilegiado en la vida de todo hombre.


Aquel que logra desalinearse de él, posiblemente sea único y logre (sin pretensión), sólo ser. Pero, ¿qué hay de la personalidad suprimida? ¿Dónde queda la individualidad?

"El ego grita, el corazón susurra"

Entre el escándalo y la sinceridad, queridos lectores, hoy hablaré de un posible lapsus brutus en mi vida.

Como muchos de ustedes, tengo sueños y deseos. Ambiciosos o simples.. ¿Qué importa? No quiero indagar en proporciones. Siéntanse libres de dejar volar su imaginación con lo poco que relataré; saquen conclusiones, critiquen, opinen. Siéntanse cómodos de juzgar desde la delicia de su hogar, sobre su trasero plácidamente depositado en aquel reposet.

Con espíritu aventurero me he lanzado en la búsqueda del dominio del miedo y superación de obstáculos. Afortunado en la travesía, solía complacerme con el resultado obtenido ejerciendo el mínimo esfuerzo. Sin embargo, dicha semejante tenía que ser efímera y partir como llego: sin aviso alguno.

Topar con un escalón y creer estar firme sobre él, cuando en realidad no es más que un paso en falso, es decepcionante.  Con ello no quiero decir inútil,  ya que en medio de lo inesperado, es cuando el instinto ruge despertando de lo más profundo de sí mismo para dar un gran salto y salir bien librado de la tragedia.

Por su puesto que el ego duele, pero ¿es tan grave el fracaso?

¿No podríamos tomarlo como un episodio necesario para definirse más sólido?

En medio de la tragedia existen dos opciones: Llorar, lamentarse y dejar crecer la resignación, ó analizar, sentir y resurgir.

Aún con la meta definida, hay miles de operaciones termodinámicamente espontaneas, a través de las cuales, es posible alcanzar el punto final. La ecuación rara vez es tan sencilla como para satisfacerse mediante una línea recta.

El destino sigue firme , arraigados mis deseos; con triunfos que sabrán consolar cada fracaso.

"Don't give up"