Confesiones de una chica que está aprendiendo a amar

“Cada película que vemos, cada historia que nos cuentan, nos piden que creamos en ellas. El giro al final de la historia, la declaración de amor inesperada. Pero a veces estamos tan obsesionadas por encontrar nuestro final feliz, que nos olvidamos de leer las señales. Y es posible que ese final feliz no incluya al hombre ideal. Puede que seas tú, recomponiéndote y volviendo a empezar. Puede que el final feliz sea simplemente pasar página”. -Fragmento de "A él no le gustas tanto."

Muchos de ustedes deben pensar que este es uno de esos artículos que se publican en las revistas  de adolescentes (el título lo hace muy previsible quizás); pero la verdad es que no. Yo no les voy a dar un cuento común en el que la chica conoce al chico de sus sueños después de perder la confianza, pues le han roto el corazón antes, dando consejos inútiles para recuperar la confianza perdida. Yo sólo hablaré de cómo una chica que ha aprendido a valorar el verdadero sentido de los “cuentos de hadas”, desde mi propia experiencia y puntos de vista.

Nunca existirá en la historia de la humanidad un hombre o mujer perfectos, todos tenemos defectos y detalles que quizás a otras personas no les agraden del todo, ¿pero no se reduce a eso la magia de la variedad de seres humanos que existimos en el planeta?, si todos fuéramos perfectos y bien “alineados” el mundo sería una esfera aburrida y hueca.

Cuando comienzas a crecer, tu carácter empieza a moldear tu personalidad y resaltar las cosas que te harán único en todo el planeta Tierra. Lo que te marcara por el resto de tu vida: puede ser una situación, puede ser una palabra o una simple “revelación celestial”.

En esta ocasión hablaré de las mujeres en especial, pues soy una de ellas y he decidido mostrar un pedacito de mi alma, he decidido compartirles algo de lo que he vivido en los últimos años que llevo en este mundo (y en el que sé, aun tengo un largo camino por recorrer), en el que debo aprender mil y un cosas más de la vida. Pero esta es una lección que me ha costado aceptar y llevar a la práctica. 

La pregunta del millón siempre ha sido ¿Qué es lo que quieren las mujeres? y hombres lectores no me negarán que se lo han cuestionado. La verdad es que creo que ni nosotras mismas sabemos lo que queremos, buscamos a alguien atento, sincero, caballeroso, divertido y por sobre todas las cosas que nos haga sentir como verdaderas princesas. Y el problema no es que ustedes no cumplan con esos requisitos, el problema es algo mucho más profundo que un simple capricho de nuestra parte, el problema es que creemos que encontrándolo, todo será perfecto y llenaremos los huecos de nuestro corazón.

Cuando era más pequeña, empecé a leer libros con toda clase de escenarios y personajes, me preguntaba por qué en el mundo real no existían esa clase de historias y ansiaba fervientemente poder entrar en una de ellas; hasta la fecha, les confieso que me enamoro de los personajes de los libros que leo y siempre digo “el amor de mi vida está atrapado en tal o cual libro”. 

Y he descubierto que muy en el fondo, no es así, las chicas simplemente nos  enamoramos de esos “perfiles” de hombres perfectos porque creemos que eso nos hará completamente felices, porque esos personajes no podrían lastimarnos nunca y por toda la eternidad serán las palabras impresas que los describen, nunca tendrán un futuro o alcanzaran la madurez, siempre estarán ahí para hacernos suspirar por una utopía, y aunque el mismísimo Mr. Darcy saliese del libro de “Orgullo y Prejuicio”, no podría hacernos felices, mientras no aprendamos a sanar nuestros corazones antes.

Muchas mujeres seguimos creyendo que estar con alguien nos dará la seguridad y la vida con el final feliz que deseamos, le tememos a la “soledad”, pero ¿qué es la soledad?, a través de unos cuantos meses de trabajarlo en mi vida, he llegado a la conclusión de que  “soledad” no es más que un término mal usado, que la sociedad nos inculca como un problema, un término que nos han hecho creer nos hace defectuosas, y eso es completamente falso. Todas las mujeres debemos aprender a amarnos a nosotras mismas, apreciar los momentos que tenemos “solas” pues es un tiempo que nos dedicaremos a nosotras mismas para conocernos, antes de acceder a tener una relación con alguien, estar consientes de lo mucho que valemos y de que podemos ser infinitamente felices sin necesidad de tener una relación. Es entonces cuando los huecos comenzaran a llenarse y al llegar alguien especial aprenderemos a amar de una forma sana. 

Las mujeres somos por naturaleza seres sensibles, quizás lloramos por cosas que aparentemente no tienen significado, cuando amamos, amamos de verdad con entrega y sin condiciones, somos criaturas frágiles pero cuando sabemos que debemos encontrar la fuerza necesaria para salir adelante lo hacemos sin dudar y sin pensarlo.

Al crecer y entender muchas cosas y sobretodo madurar, me convertí en la mujer que seré por el resto de mi vida. La vida me ha puesto pruebas difíciles, que siempre que me pregunto ¿Por qué paso así? La respuesta está en que el día de hoy puedo decir que me he aprendido a aceptar como soy, con mi humor cambiante y mis sentimentalismos y mis ataques de inspiración en los que me desconecto del mundo, como esos días en los que lloro sin saber la razón y de los días que me encuentro exultantemente feliz por nada en especial, esa soy yo, loca y rara quizás, ¿pero quién no lo está en su propia manera?, y he decido que estando sola o acompañada, mi vida sólo la viviré yo. Es verdad que sí han hecho falta varios golpes y tropezones, pero cuando tienes claro lo que deseas, ya nada podrá detenerte en la persecución de tus sueños y metas.

Claro que todas las mujeres deseamos sentirnos amadas y protegidas, pero en la búsqueda y espera de que llegue el “príncipe azul”, a veces perdemos nuestra propia esencia y la vida no se detiene por estar esperando a que suceda el “vivieron felices por siempre”, la vida es mucho más interesante, llena de sorpresas.

Mi madre me enseñó una lección de vida, una que les quiero compartir; ella me dijo un día yo sólo podía permitirles a los sentimientos de: las perdidas, las depresiones, la frustración y arranques de coraje, hacerme caer por 3 días, no más, tenia 3 días para auto compadecerme, 3 días para llorar y patalear, 3 días para sufrir hasta el punto en el que mi corazón ya no lo soportara más, y después de esos tres días debía levantarme, levantar la cara y la barbilla y seguir luchando otra vez. A esto se reduce todo en la vida diaria, no importa cuánto te caigas, el fracaso es quedarse en el pozo.

El cuento de hadas no es aquel que termina con un final feliz a lado del príncipe de tus sueños; el cuento de hadas es aquel en el que te encuentras tú, fuerte y valiente ante todo lo que la vida te ponga enfrente, exitosa y plena en lo que decidas hacer; la llegada del príncipe sólo es un ingrediente extra que le dará un mejor sabor a la vida, y el día que eso ocurra, será porque estarás realmente preparada y lista para amar. Pues aprender a amar significa que antes que cualquier persona en el mundo, estás tú. El día que eso ocurra, podrás estar segura de que nunca nadie podrá arrebatarte tu esencia, lo que eres y lo que has venido a hacer al mundo. Y si, es una lucha constante con estereotipos que se han instalado en nuestros genes, pero vida, vida sólo hay una.

fotografía: weheartit