Clases de anatomía [ficción]

¿Su naturaleza?

Es el sonido que hace al reír, la forma refleja en que toquetea su cabello cuando le haces una pregunta. La elocuencia en sus acciones, su habilidad de facundia y su fascinación retórica al hablar en distintos acentos e idiomas. Es su color favorito, su encanto por el arte y la pasión con la que devora sus libros. Su asombro, su naturaleza distraída, la forma en que miran sus ojos. El sonido de su voz, aquel modo taumatúrgico con el que puede rotar mi existencia con tan sólo un movimiento de sus labios.

¿El color de sus ojos? 

No, no son color café, son caoba. A veces se tornan avellana cuando sonríe. Cuando su corazón se emociona, se vuelven dos joyas dulces color miel, quizás chocolate cuando se sonroja. Y en ocasiones, cuando está triste, el destello que los define se apaga en un silencio de obscuridad. Y cuando la felicidad vuelve, justo en ese momento cuando contempla la luz nocturna, sus ojos irradian un destello plateado como la luna menguante.

Su cabello es un pliego de cientos de hilos de seda, cascada de misteriosa caída. Su textura es uniformemente perfecta, cada día y a cada hora perfuma mis sentidos con distintos aromas, así como un racimo de flores que nunca se marchita.

Ella es un ser de compleja anatomía, es un conjunto de trascendentales fragmentos, fundamentales nociones que explotan en el orbe con infinita y elegante osadía. Pero quizá, lo más complejo de definir sea su mente y su alma. Su mente es una luz que proyecta diversas formas, es una llama que muda de color y templanza a cada momento. Sus lágrimas son cristales que atraviesan mi corazón, puntiagudos alfileres que amenazan mi inestable y frágil sustantividad.

Su forma de ver el mundo no tiene intelección, es versátil, a veces impredecible, pero en todo momento brilla de forma fortuita. Su percibir va más allá de cuestiones materiales, es sustancia metafísica, realidad reflexiva, natural, extraordinaria. Su mirada al mundo atisba revelaciones en donde la luz del sol no alcanza a iluminar.

Así es su naturaleza, compleja. Es esencia pura, sin barreras de falsa política o acciones adulteradas. Es comprensión, estado verdadero. Es un ser de caracter sinalagmático, soy, somos, sí, somos un alma que habita dos cuerpos, una sola persona. Mentes conectadas de forma complementaria: mens connexionem.

fotografía: especial