La esposa ausente

 La exhibición casi profética de su recorrido mostrando lo orgullosa que se sentía de que fuera yo su motivo, su fin.


[La siguiente, es sólo una introducción. One shot de una historia como tantas otras ¿el final?... sino es evidente, o no lo hay]

Es bien sabido que ningún hombre tiene el deseo de casarse; también lo es la naturaleza polígama del ser humano. No se trata de ninguna perversión, definitivamente no va por ahí la cosa; tampoco revela mi afinidad dogmática con mormones fundamentalistas. Es una cuestión natural, darwinismo; garantía de la supervivencia de la especie.


Por otro lado me ha impactado la carga social referente al tema. Que si vivir juntos antes del matrimonio "está mal", incluso que "es una vulgaridad". Luego llega el sexismo discriminando principalmente a la fémina por "permitirlo". Peor cuando, producto del AMOR ferviente entre dos que no portan anillo en el dedo (signo más que de amor, de pertenencia, desde mi perspectiva),es llamado "bastardo"; es decir, además de ser portador del pecado original, es un <bastardo>. ¡Dios, es sólo una criatura inocente! Su único pecado (que no lo es) ha sido nacer y ni siquiera fue decisión suya.

Mi razonamiento y lo socialmente aceptado divergen exponencialmente; sin embargo esto no importa. Lo único que tiene valor, es decir, que tuvo valor, fue su deseo. La forma en que describía el matrimonio; su entrada triunfal vestida de un blanco tan puro y congruente con ella. Esa sonrisa y brillo en sus ojos con que describía la escena: La exhibición casi profética de su recorrido en la alfombra roja, con todos ahí presentes (amigos, hermanos, padres), mostrando lo orgullosa que se sentía de ir directo a mi; que fuera yo su motivo, su fin. Por ello, perdí la razón: sí, el amor es una locura y el 9 de Abril de 1977 contraje nupcias.

Así comenzó el sueño americano. Es increíble como los sueños se transforman.

Fotografía: especial