A pagar las deudas


Para venderle tu alma al diablo, existe Master Card.


Por Christopher Cedillo



Las tiendas de raya eran una cosa abusiva: endeudar a los trabajadores, obligándolos a "prestar" sus servicios de por vida. ¿Por qué se les llamaba tiendas de "raya"? Porque los obreros/campesinos (quienes no sabían leer ni escribir) colocaban una raya en lugar de su firma.

Ahora las cosas han cambiado. Las leyes protegen el trabajo, el salario, las condiciones laborales. Vaya, ¡Todo es una maravilla! Ya no existen tiendas de raya, ahora no nos endeudamos por lo básico. 

El sistema ha evolucionado, hoy en día vamos a los enormes centros comerciales con una bonita tarjeta de crédito, personalizada con una imagen, con nuestro nombre grabado en relieve y una vanidosa firma al reverso. No, ya no nos endeudamos con lo básico para sobrevivir, eso se sobre entiende. Ahora compramos televisores de alta definición, mini-componentes, ropa y todos los accesorios que puedan portarse encima (adornados cual árbol de navidad). Compras triviales que se han vuelto una necesidad casi elemental.


Al llegar a la caja, lo único necesario es un pedazo de plástico y una firma. Ahora, como al igual que en aquellos días, vivimos en abonos.

¡Vaya qué hemos evolucionado!


fotografía: especial