Lienzo en Blanco


La vida es una obra de arte.

Por Christopher Cedillo

Me gusta creer que la vida es una obra de arte en progreso. Un comienzo en que tarde o temprano reconoces que tienes en tus manos un lienzo en blanco tan grande como tu vista vislumbra, más extenso de lo que tus brazos alcanzan. 

Podrías, en un momento eufórico, saltar de tu realidad y gritar “Let’s do it”; pocas veces, este ataque de histeria viene acompañado de un momento de epifanía en el que todo fluye tal como lo haría la sangre por un corazón agitado.

Los inicios son complicados, se parte de la nada, se sabe nada; por otro lado, se busca todo y se quiere todo. Es decir, la ansiedad dice “cómete el mundo”; la realidad dicta que la boca es muy pequeña y el estomago, delicado. He de confesar que mil y un veces he pecado de esta manera; la paciencia no es cosa mía. Mal que nos pese, toda historia tiene un principio.

Emprende algo (lo que sea) y seguro encontrarás la inspiración en ello. Lo divertido es ponerle algo de color a ese infinito lienzo blanco, ponerse en movimiento. El problema y la justificación de estas palabras, son las expectativas, la esperanza, el miedo al fracaso; en resumen, el prejuicio. En consecuencia, se alcanza la satisfacción en el mejor de los casos; por otro lado, el estrés y la frustración, como fruto bendito de resultados inesperados.

Pretender llegar al final sin disfrutar el camino, es como ganar dinero sin tener en que gastarlo. Cerrarse a un único y exclusivo final, es olvidar las opciones; incluso en las películas existen finales alternativos. La vida no se resume a la ecuación de una línea recta, si fuese así, sería tan aburrido como predecible.

Relata uno de los videos de “Imaginantes” (una producción de televisa), la historia de un pintor que un día se vio inmiscuido en un suceso poco común. Él se encontraba pintando un cuadro de un jardín al anochecer; en su cuadro, unas plantas verdes relucían por estar iluminadas. Repentinamente, él pintor vio como plantas del cuadro se comenzaban a mover y escucho el sonido del viento que se filtraba hasta su realidad. Este fue el chispazo que motivo a David Lynch quien inicio como pintor, a ser el gran cineasta que es ahora; decidió poner su pintura en movimiento.

Finalmente y como consuelo para algunos, grandes cosas son el “daño colateral” de un comienzo que no siguió la línea esperada. Un cambio de plan, no se convierte sino en el punto de quiebre necesario para tomar el camino de un gran proyecto de vida, que en ocasiones se manifiesta como un prudente accidente.

Amor Fati > Amor al destino – todo es para bien.



fotografía: Edvard Munch. "El Grito".