Amor ignorante

Por Christopher Cedillo


Consuelo Velázquez fue una compositora mexicana. “Bésame Mucho” es una canción de su autoría: Una ferviente petición al amado. ¿Podrías imaginar, que ella nunca había besado?

Cuando el amor se presenta el resto no es cuestión de edades, no es cosa temporal; no aparenta principio, no proyecta final; no distingue clase social, no discrimina. Es puro y sin prejuicio alguno. Es la imaginación y el contexto la que le pone mecanismos. Por ejemplo: el miedo a un final.


                                                                                                                             
“Bésame en la ignorancia
Que así es más puro.
Bésame.

¿Qué importa que no lo conozca?
Si de tu amor gozo.
¿Qué importa?

Grita mi necesidad de sintetizar,
Miradas y suspiros conectar.

Sublime amor:
Culpable de exigir pruebas,
Pide (y desea)
Palpar la conexión.”
-antics

Ni mits neki. Te amo.  Ich liebe dich. Eu te amo. Obicham te. Je t'aime. Miluji te. Lubim ta. Ik hou van je. I love you. Kocham cie. 

El amor: Un concepto, un sentimiento, una idea, una ilusión y en muchas ocasiones, una mentira y frustración. 


Ni mits neki. Te amo.  Ich liebe dich. Eu te amo. Obicham te. Je t'aime. Miluji te. Lubim ta. Ik hou van je. I love you. Kocham cie. 

Mientras nosotros, por nuestro lado lo analizamos, Platón ya lo ha plasmado en los diálogos “El Banquete” (o “Del amor”), donde rescato únicamente la intervención de Agatón, quién critica al resto, pero (para mi gusto) aporta un detalle que si bien no describe lo que es el amor, puntualiza una característica (evidente): Inspira la poesía.

Para bien o para mal. Amores y desamores. Así es.

Ni mits neki. Te amo.  Ich liebe dich. Eu te amo. Obicham te. Je t'aime. Miluji te. Lubim ta. Ik hou van je. I love you. Kocham cie. 

Por si fuera poco, a pesar de la condición “Jamás besada”  de la autora, esta canción nace en la segunda guerra mundial. Cuando la incertidumbre del regreso de un padre, un hermano, una pareja, estaban en juego. Ambiente saturado de una melancolía sofocante. Ya cuestionaba Aristóteles en El Libro XXX, la relación entre la genialidad y la melancolía; me gusta encontrar ejemplos de una condición de tan pesado malestar, pero me encanta la manifestación que nace de la inocencia.

Ni mits neki. Te amo.  Ich liebe dich. Eu te amo. Obicham te. Je t'aime. Miluji te. Lubim ta. Ik hou van je. I love you. Kocham cie. 

Yo no sé lo que es el amor, no sabría describirlo, pero aún sin un concepto, es posible transmitir la idea, cuando personajes como Jaime Sabines le toman la palabra a Agatón. 

Me despido y me uno a sus palabras porque, como él, Digo que no puede decirse amor.

“El amor se come como un pan,
se muerde como un labio,
se bebe como un manantial.
El amor se llora como a un muerto,
se goza como un disfraz.
El amor duele como un callo,
aturde como un panal,
y es sabroso como la uva de cera
y como la vida es mortal.

El amor no se dice con nada,
ni con palabras ni con callar.
Trata de decirlo el aire
y lo está ensayando el mar.
Pero el amante lo tiene prendido,
untado en la sangre lunar,
y el amor es igual que una brasa
y una espiga de sal.

La mano de un manco lo puede tocar,
la lengua de un mudo, los ojos de un ciego,
decir y mirar.
El amor no tiene remedio
y sólo quiere jugar.” -Jaime Sabines.


fotografía: especial