Un hogar bajo el agua

El agua es la fuente de toda clase de vida. Según las enseñanzas del filósofo griego Tales de Mileto, el principio original de todas las cosas es el agua, de la que todo procede y a la que todo vuelve otra vez. El agua es indispensable para el ser vivo, y la raza humana específicamente, quien ha desarrollado a lo largo de los años sus sociedades en torno a este principio de la naturaleza.

Si nuestros alimentos están conformado en su mayoría por agua, si nos bañamos con agua, nos lavamos las manos, y saciamos nuestra sed, ¿porqué no acercarnos más a ella?

Sin duda esto es algo que el diseñador Giancarlo Zema, tuvo en gran consideración al presentar dentro de sus numerosos proyectos uno que ha captado de lleno nuestra atención: Trilobis-65.

¿De qué se trata?

El Trilobis-65, lleva en alto el concepto de regresar nuestra vida cotidiana al mar. Se trata de un espacio habitacional semi-sumergible. Así es, en primera instancia parecería que se habla de una casa del futuro, pero para nuestra sorpresa, el proyecto esta completamente estructurado. Cuenta con 20 metros de longitud, diseñada para habitar un aproximado de 6 personas. Por supuesto, el proyecto supone peligros incontrolables de la naturaleza, y aunque el espacio está diseñado para resistir este tipo de alteraciones naturales, es ideal para vivir en bahías y parques marítimos. El objetivo de la casa "sumergible", es convivir al unísono con el delicioso ambiente natural del océano.

Aunque la estructura del proyecto está inspirada  en un trilobite prehistórico, los elementos tecnológicos más avanzados son los que caracterizan a este hogar, sobre todo porque se trata de un lugar verde, es decir, autosustentable. Cuenta con autonomía de producción de energía, seguridad de los sistemas ecológicos de combustible, páneles solares y eólicos, incluso algunas de las tecnologías aplicadas al proyecto fueron realizadas en colaboración con la Agencia Espacial Europea.

El Trilobis-65 cuenta con cuatro niveles conectados por una principal escalera de caracol. El nivel superior es de 3.5 metros sobre el nivel del mar, el siguiente nivel es de 1.4 metros de altura. Esta zona además de proporcionar todos los servicios necesarios, también cuenta con una "terraza" que le permite a los habitantes disfrutar del mar y el aire libre. El siguiente nivel está dedicado a la convivencia nocturna, es un nivel semi-sumergido a .8 metros del nivel del mar, y por último, el nivel mas llamativo, completamente sumergido y a 3 metros bajo el nivel del mar, se encuentra una sala hecha de cristal que le permite a los habitantes observar las maravillas del océano, con toda seguridad. 

Para muchos, lo más valioso del proyecto es que tanto lujo provenga de una fuente ecológica, además, todo espacio y recurso está completamente aprovechado, por ejemplo: la esfera de cristal en el nivel inferior. Cualquier extensión tan amplia de cristal representaría un problema de calentamiento en cualquier estructura, y más con variables climáticas tan fuertes y las propiedades específicas del mar. Sin embargo, este cristal está planeado para ser manipulado de acuerdo a las condiciones bajo las que se encuentre, es una especie de sandwich con dos capas de vidrio templado y electrolitos de propiedades bastante inusuales. Por medio del centro de control, se puede cambiar el voltaje de los electrolitos para afectar la temperatura, y permitir que el color se gradúe hasta que las ventanas se llenen de un tinte de obscuro, que evita la colación del calor externo.

Todos los sistemas eléctricos provienen de la fuente de poder de los páneles fotovoltáicos, hechos por SIEMENS, y construídos con una cubierta de fibra de vidrio reforzada con espuma. Por la noche y en los días nublados, el poder proviene de las baterías, con la conversión de energía en corriente alterna para la baja pérdida de distribución.

Por supuesto que habitar un lujoso y extraordinario espacio como este tiene su precio, pero para los fanáticos de las nuevas tecnologías, sirve como demostración de lo lejos que podemos llegar aprovechando los recursos naturales y los avances de la ciencia humana.







fotografía:especial
portada: Flickr