El discurso de masas.

La ética de los medios modernos.


"La ética, es un término que hoy por hoy posee una definición retorcida."

Por Eduardo Serrato

La violencia, la corrupción y la indiferencia, son una verdad no sólo de México, sino también de países de todos los tipos y colores, desde las pampas, hasta las futuristas metrópolis de oriente. 

El gobierno y los medios cumplen con la función de eliminar el discurso ético en todos los contextos, imponen al espectador una televisión violenta donde la religión es completamente expulsada del contexto social. Del mismo modo, el discurso televisivo es expuesto a un público sin criterio ni ideales políticos. La audiencia en la actualidad se conforma de personas que desde de la niñez, fueron educadas bajo un régimen de ética contaminada. Desgraciadamente, la mayor parte de los espectadores en la actualidad no tuvieron la oportunidad de desarrollar un criterio propio; de esta manera, sus mentes han sido literalmente absorbidas y regurgitadas de la manera en que las grandes televisoras han querido. 

El piscólogo Isauro Blanco, expone la idea de un “hombre light” como consecuencia de este fenómeno. Un hombre que centra su atención en el placer propio y la vida fácil. El hombre light, es un individuo que ha sido gravemente influenciado por conceptos sociales como el egoísmo, el relativismo moral, el hedonismo, el deseo desmesurado, y más términos que ahora son considerados como el único camino al “éxito”.


El “éxito”, ha sido vendido a las masas como la idea de poseer grandes cantidades de dinero y prestigio social, una situación verdaderamente particular de ser alcanzada y que en consecuencia produce (cuando el individuo ha llegado a cierta edad), un sentimiento profundo de fracaso y desesperanza. El éxito moderno es una guía falsa pero “sencilla” de seguir; y que sin duda alguna, es una trampa que nos mantiene atados a una mentalidad podrida, con la cual las grandes corporaciones televisivas han manipulado el mercado de masas. Es importante destacar que la industria cultural siempre se presenta en un determinado contexto, es un medio que crea espejismos de nuestra sociedad, tiempo y espacio. Con base en esta premisa, las empresas nos seducen con productos e ideas que nos hacen pensar, que lo que ofrecen es una vía de acceso al idilio del éxito.

Nosotros como sociedad (los jóvenes en especial), hemos sido traicionados por el sistema educativo de nuestras naciones y hasta por nuestros padres, que consumidos por el mismo sentimiento que acabo de describir, carecen de herramientas necesarias para enseñarnos correctamente la ética. Como decía mi profesor de creación literaria: 

“Aprendan por sí solos, y en un acto de supervivencia desempolven a Platón, a Santo Tomas, a Gabriel Marcel y a Scheler. Discutan, háganse un criterio y vuelvan a llamar al bien, bien, y al mal, mal. O prepárense para temerle a los hijos que tendrán.”