Andares

El arte de vivir en México


La vida en este país es una rutina artística y estilizada, un conjunto de colores que conforman el mosaico de nuestra cultura. Desde el oficinista más inexperto que camina con prisa por las grandes avenidas, en medio de calles rodeadas de edificios y gente, puestos de tacos, supermercados y carros de diferentes formas y tamaños; incluso el gran empresario que espera ansioso dentro de su automóvil, desesperado, mirando las tiendas y cafeterías, los espacios comerciales donde los comerciantes buscan sin éxito una parvada de clientes.


Vivir en México es adentrarse en una corriente llena de juegos y roles, simulaciones dispersas de la gente común, de personas inmersas en su propio universo, sus propios miedos y relatos. Es la comodidad de una copa de vino en un ambiente sutil, un departamento en lo alto lleno de vecinos curiosos,  con el conocimiento y la contraparte de la tristeza de las vecindades, espacios que circundan con amargura la ciudad.



Vivir en México es disfrutar de una gastronomía sin límites, sabores que se perciben con los ojos, es mirar con detenimiento a la gente que camina con prisa, es el deseo de llegar al deber matutino, es tratar de responder una duda que asalta la mente de todos sus ciudadanos: la incertidumbre del futuro de esta Nación. Vivir en México es el sabor del café vespertino, el calor del arroz y un platillo en salsa verde a la hora de la comida, es realizar la tarea de cerrar las ventanas durante la lluvia, mientras nuestros ojos discurren curiosos por el vidrio de la abertura.



Vivir aquí; no es deleitarse únicamente de la maravilla colonial, la fascinación de México no se encuentra en esos recuerdos, es la maravilla urbana, el olor húmedo de las grandes avenidas al llover, la faena de caminar un largo rato debajo de una cortina de agua, corriendo carentes de furor o presteza. La vida en este lugar, va más allá del espejismo de nuestras tradiciones, es la claridad de la gente, la realidad que permanece oculta en cada mirada, cada historia, en la fragancia de las cafeterías.


Vivir en este país, es un milagro, un privilegio y una dicha. Este espacio es un universo, un cúmulo que resguarda un grupo de estrellas, cada una con una historia que contar. Vivir en México es un portento milenario que resplandece con la historia de nuestra gente, el núcleo que conforma el urbanismo fastuoso de nuestras ciudades.